Nuestra Filosofía

Misión

Acoger con amor misericordioso a los enfermos y a los que sufren, mediante una atención integral al estilo de Jesús Buen Samaritano, María Santísima y San Francisco de Asís, respetando y defendiendo la vida, ayudando a transformar el dolor y la soledad en medios para encontrarse con Cristo.

Visión

Consolidarnos como instituciones médicas HFIC, cumpliendo con las expectativas de calidad requeridas, privilegiando el valor de la vida.

Valores

Misericordia: Es una manifestación del amor evangélico y la disposición ante las necesidades del que sufre, se manifiesta en amabilidad, escucha, generosidad, solidaridad, comprensión, perdón y reconciliación (Cfr. Mt 5,7).

Libertad: Capacidad de tomar decisiones fundada en la verdad que, iluminada por la fe, conduce al rechazo del pecado y a la apertura a la gracia, acogiendo plenamente las inspiraciones del Espíritu Santo (Cfr. Rm 6, 18-23).

Oración: Encuentro del hombre con Dios en el que dialoga con Él, participa de sus dones y recibe la gracia para traducir en actos concretos de fe, esperanza y amor los acontecimientos cotidianos de la vida (Cfr. RTOR 5; 2R V, 1 – 2).

Pureza: Virtud que consiste en amar a Dios con alma y corazón limpio, y evitar en cuanto sea posible los pecados que cometemos. Se manifiesta en la transparencia nítida y plena de la huella de Dios en nosotros, reflejo de su belleza (Cfr. Adm 16,2; PNPF II, 4).

Fraternidad: Experiencia cercana, cordial, cariñosa, delicada y alegre de unidad con el hermano, que se fundamenta en el amor a Cristo, por lo que nos reconocemos y sentimos hermanos e hijos de un mismo Padre dispuestos a realizar fielmente la voluntad de Dios como misión común (Cfr. CCGG 77).

Minoridad: A ejemplo de Jesús, que siendo rico se hizo pobre, para que fuéramos colmados de la riqueza de Dios, Francisco nos invita a vivir en actitud de servicio y desprendimiento a fin de compartir con los demás los dones que de Dios hemos recibido (Cfr. 1R, 8 y 9).

Armonía con la naturaleza: Compromiso de promover el cuidado y defensa de la vida y la naturaleza, al estilo de San Francisco, amándola, respetándola y reconociendo que toda la creación es obra de Dios y casa del ser humano (Cfr. Cánt).

Paz: Como fruto del Espíritu Santo, consiste en establecer relaciones armónicas con Dios, las personas y los demás seres de manera respetuosa. Es vivir interiormente en una actitud cristiana para asimilar los dones de Dios y entregarnos a trabajar por el bien y la prosperidad de los demás, al modo de San Francisco quien fue un hombre e instrumento de paz (Cfr. 2R 3-13).